El método de escritura de Malvin El Poeta

El metodo

El Metodo

Poesía, historia y Filosofía


Filosofía, historia y poesía como tres caminos hacia la conciencia

La escritura auténtica comienza cuando el pensamiento encuentra el alma. Pensar es el primer acto de la creación y comprender al ser humano es comprender la historia, el pensamiento y el alma.

No escribo únicamente desde la emoción, escribo desde el pensamiento mirando primeramente mi interior.

Antes de crear, pienso. Antes de hablar del mundo, me observo por dentro. Mi escritura nace de un principio sencillo: comprender primero, expresar después.

Por eso me considero un pensador que escribe poesía.

La poesía es el lenguaje del alma, pero el camino hacia el alma comienza en el pensamiento.

Pensar es descifrar la realidad, recorrer las preguntas fundamentales de la existencia humana y comprender qué significa ser hombre antes de intentar describir el mundo.

En ese proceso descubrí algo que organiza toda mi obra:
el ser humano no es una realidad simple, sino tripartita.

Somos cuerpo, alma y espíritu.

Esto lo aprendí por el profesor Valentín en una reunion en Cotto Laurel Ponce Puerto Rico.

Cada una de estas dimensiones se relaciona con una forma distinta de comprender la realidad, y por eso mi escritura utiliza tres lenguajes distintos: el filosófico, el histórico y el poético.

El lenguaje filosófico: comprender el pensamiento

La filosofía es el intento de comprender el mundo a través de la razón; es el espacio donde las ideas se examinan, se contrastan y se organizan.

Cuando escribo filosóficamente, busco descifrar los principios que organizan la realidad humana:

La conciencia. la pluralidad, la identidad, la verdad y el sentido de la historia.

Este lenguaje está dirigido especialmente a la mente que busca comprender.

El académico, el pensador y el lector reflexivo encuentran aquí un espacio para explorar ideas con profundidad.

Pero la filosofía por sí sola puede volverse abstracta si no se conecta con la experiencia real de los pueblos.

Por eso aparece el segundo lenguaje.

El lenguaje histórico: comprender la experiencia humana

La historia es el registro de la experiencia colectiva de la humanidad. A través de ella observamos cómo las ideas se convierten en acciones, cómo los pueblos se organizan, luchan, resisten y se transforman.

Cuando escribo historia no busco únicamente narrar acontecimientos, sino comprender los procesos que han dado forma a la civilización.

Las guerras, las conquistas, las resistencias y las transformaciones culturales revelan cómo los seres humanos han defendido su existencia a través del tiempo.

El lenguaje histórico conecta con quienes buscan comprender el mundo desde los hechos, desde las evidencias de la experiencia humana acumulada.

Sin embargo, ni la filosofía ni la historia logran tocar completamente la dimensión más profunda del ser humano.

Ahí aparece el tercer lenguaje.

El lenguaje poético: comprender el alma

La poesía es el lenguaje del alma.

Mientras la filosofía analiza y la historia narra, la poesía revela. Permite expresar aquello que no siempre puede explicarse de manera racional: la contemplación, la fe, la esperanza, el misterio y la búsqueda interior.

La poesía permite que incluso quien no se siente atraído por la filosofía o la historia pueda comprender la esencia de una idea.

Cuando la palabra se vuelve poética, el pensamiento deja de ser únicamente intelectual y se convierte en experiencia.

Por eso en mis libros la poesía no es un adorno literario. Es una forma de conocimiento.

Tres caminos hacia una misma conciencia

La combinación de filosofía, historia y poesía responde a una intención clara: hablarle a distintas dimensiones de la conciencia humana.

  • La filosofía toca la conciencia reflexiva del pensador.
  • La historia toca la conciencia del historiador y del observador del mundo.
  • La poesía toca la conciencia profunda del alma.

Cada una de estas formas de escritura abre una puerta distinta hacia la comprensión.

Cuando se unen, permiten que una misma idea sea comprendida desde distintos niveles de la experiencia humana.

Escribir de adentro hacia afuera

Mi método de escritura parte de una convicción sencilla: el conocimiento auténtico comienza en el interior.

Primero me observo.
Primero intento comprender el origen de mis preguntas.

Desde ese espacio interior surge el pensamiento, y del pensamiento nace la palabra.

Por eso mi escritura no comienza afuera.

Comienza adentro y avanza hacia el mundo.

Desde allí nacen la filosofía, la historia y la poesía como tres caminos distintos para explorar una misma realidad: el ser humano y su búsqueda de sentido.


Cuando las tres se encuentran, aparece la conciencia.


– Malvin El Poeta

Universo del Centro

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