Power Expectations, el corte ascendente y la responsabilidad que el servido todavía espera
Axioma:
- Cuando una institución identifica a quien firmó, a quien tramitó y a quien supervisó, pero deja fuera a quienes podían orientar el recorrido de la decisión, puede depurar responsabilidades visibles sin explicar el poder que las organizó.
Yo quería equivocarme.
Quería que las comparecencias explicaran qué ocurrió con la generación temporera prometida a Puerto Rico.
- Cada nueva declaración ha iluminado una parte y ha dejado a la siguiente esperando en la oscuridad.
El contrato contemplaba 400 megavatios y un valor máximo estimado cercano a $5,887 millones durante diez años. Esa cifra no es dinero desembolsado; expresa la escala de lo que se autorizó a comprometer si la energía llegaba a producirse. El contrato se canceló y los 400 megavatios no llegaron.
Antes que el nombre de un funcionario está el servido: quien continuó dependiendo de un sistema eléctrico frágil mientras las instituciones discutían cuál de ellas debía responder.
- ¿Cómo puede darse por cerrada una investigación contractual mientras sigue abierta la necesidad que justificó el contrato?
La firma que abrió una puerta
El nombre de Jobadiah Sinclair Weeks, escrito <<Jhoby Weaks>> en el contrato, importa. Enchanted Rock cuestionó que tuviera autoridad para obligarla y sostuvo que su nombre y firma se habían utilizado sin autorización. La controversia merece investigación y una determinación de las autoridades competentes. Pero la importancia de la firma va más allá de su autor: representaba a la empresa cuya experiencia y capacidad financiera resultaban fundamentales para que el consorcio encabezado por Power Expectations pudiera ejecutar el proyecto.
Dos días después de firmarse el contrato, apareció un acuerdo para transferir a Flotek el lugar atribuido a Enchanted Rock. La Junta objetó que Flotek no había competido dentro del grupo originalmente evaluado. La capacidad que ayudó a cualificar al proponente podía desaparecer casi inmediatamente después de la firma.
Ese recorrido me impide despachar a Weeks como una simple distracción.
La firma cuestionada señala un punto por el cual atravesó toda la arquitectura. También impide detenerse allí: identificar al firmante no explica quién aceptó su autoridad ni por qué el contrato continuó caminando cuando la composición del consorcio cambió.
- Si una empresa era indispensable para cualificar, ¿quién confirmó con ella que autorizaba la firma que la comprometía?
La información que subía y no bajaba
En la Cámara comparecieron Josué Colón, Osvaldo Carlo y Mary Carmen Zapata.
- Colón distinguió su participación de la conducción del proceso competitivo.
- Carlo describió comunicaciones y seguimiento de Colón y su equipo
- Zapata afirmó que le copiaba correspondencia y le informaba del estado del proyecto. Conocer, negociar, adjudicar y firmar son actos diferentes.
Hay que situar cada uno en su fecha y frente a la información disponible.
Zapata describió ocasiones en que solicitó información y Colón le respondió que ciertos asuntos estaban por encima de su nivel jerárquico o no eran pertinentes. Aclaró, sin embargo, que no recordaba haberle hecho ese reclamo directamente sobre este contrato. Su precisión importa: revela una relación de autoridad que merece examen, pero no autoriza a convertir cada episodio de esa relación en una orden probada de ocultar la controversia de Enchanted Rock. Vista de Zapata, pasaje sobre jerarquía.
El expediente no se reconstruye escogiendo al testigo que más nos conviene. Se reconstruye siguiendo cada mensaje: cuándo se produjo, quién lo recibió, qué podía hacer con él y qué decisión vino después.
- ¿En qué momento la frase <<yo no adjudiqué>> dejó sin contestar lo que alguien sabía y podía impedir?
El corte que siempre encuentra a alguien debajo
Aquí aparece un pronóstico que debemos tener el valor de formular y la disciplina de comprobar.
La presión pública puede concentrarse primero en Weeks; después, en Zapata; luego, en Colón y en Carlo. Investigar o separar a cualquiera de ellos puede estar plenamente justificado por sus propios actos. Pero cada caída puede ofrecer también una apariencia de solución si la investigación se detiene en la persona que acaba de quedar expuesta.
- No afirmo que exista una orden de sacrificar funcionarios.
Describo una posibilidad verificable: la responsabilidad asciende solo hasta el punto donde resulta incómodo reconstruir quién abrió puertas, ejerció influencia y sostuvo el proyecto desde fuera del contrato.
Como escribí en Arqueología del poder puertorriqueño, la falla visible señala dónde comenzar, no dónde terminar. Un funcionario puede salir y permanecer intactas las relaciones que permitieron la decisión. Un referido puede ser necesario y no producir todavía una explicación completa. Una audiencia puede revelar contradicciones y dejar intacta la pregunta sobre quién orientaba el resultado.
- Cuando se remueve a una persona, ¿se corrigió la capacidad que hizo posible el fracaso o solo se retiró su rostro?
El hombre que no tenía que firmar
Osvaldo Carlo identificó a Alfredo Escalera como alguien que realizó gestiones por Power Expectations que él interpretó como cabildeo. La empresa sostuvo que Escalera actuó como asesor de negocios y declaró bajo juramento que no tenía cabilderos. La diferencia entre ambos términos no puede resolverse mediante una tarjeta de presentación: depende de las reuniones, comunicaciones, encargos y gestiones efectivamente realizadas.
En otro expediente está Politank, la firma de cabildeo que Francisco Domenech vendió antes de ocupar su cargo gubernamental. Manuel Torres Nieves se identifica como su propietario. El Centro de Periodismo Investigativo recogió versiones según las cuales Escalera habría aportado dinero para facilitar la compraventa; Escalera y representantes de Politank rechazaron ese vínculo.
Hoy no podemos convertir esa versión disputada en propiedad demostrada. Tampoco corresponde ignorarla ahora que sabemos qué papel le atribuyó Carlo en las gestiones de Power Expectations.
La comprobación exige los términos de la compraventa, su financiación, la contratación de Escalera y sus comunicaciones. Si esos registros separan las historias, habrá que separarlas. Si las conectan, habrá que nombrar la conexión entera.
- ¿Cuánta autoridad puede ejercer alguien sobre una decisión pública sin aparecer en el documento que finalmente obliga al pueblo?
Las reuniones y el límite de la proximidad
Otra capa antecede a la cancelación.
El 5 de mayo de 2026, Josué Colón recibió una delegación integrada por personal del Senado federal, la Western Caucus Foundation y The LIBRE Initiative. Esta última confirmó que también visitó a la gobernadora en La Fortaleza. Semanas después, la senadora Cynthia Lummis defendió públicamente a Joby Weeks.
- Yo documenté esa secuencia en ¿Quién es Jhoby Weeks?. El registro de la AAPP y el relato de The LIBRE Initiative acreditan las visitas.
No sabemos que Lummis participara en aquella delegación ni que alguien conversara allí sobre Weeks o Power Expectations. Sus expresiones públicas citadas ocurrieron después de la firma del 10 de junio; no pueden presentarse como explicación ya probada de la adjudicación. Sí señalan documentos cuya búsqueda tiene sentido: listas de participantes, agendas, contactos posteriores y asuntos tratados. La cronología tiene valor porque permite encontrar o descartar un puente, no porque lo invente.
La misma regla vale para Deloitte.
Un documento presentado ante la SEC identifica a Deloitte & Touche como auditora de estados financieros de Enchanted Rock Holdings. Eso no demuestra que entregara información sobre esa empresa a Domenech o Politank. Para saber quién conocía la capacidad financiera utilizada en la evaluación hay que seguir cuáles estados se entregaron, quién accedió a ellos y en qué fecha.
- ¿Qué puente documental une realmente a quienes estuvieron cerca de la decisión con quienes tuvieron poder para conducirla?
El límite de la Cámara y la obligación del servido
La Cámara puede hacer una investigación indispensable.
Si determina quién tenía autoridad para firmar, compara testimonios, examina los intermediarios y reconstruye la circulación de información hasta donde lleven los documentos, el país ganará conocimiento incluso si algunas de nuestras hipótesis resultan equivocadas.
Si se detiene al encontrar un funcionario a quien referir o remover, habrá explicado un episodio sin explicar el recorrido.
El dinero público tampoco desaparece de esta obligación por llamarse federal. La oficina que supervisa, la entidad que contrata y la autoridad que paga pueden tener competencias distintas. El servido que necesitaba la energía no puede recibir esas competencias como sustituto de los megavatios.
La Teoría del Servido exige seguir la cadena desde la necesidad hasta el resultado y, cuando el resultado falla. hasta la corrección.
No necesito una confesión para abrir el expediente. Tampoco necesito declarar culpable a todo aquel cuyo nombre aparece en él. Necesito una explicación capaz de sobrevivir a la salida de cualquiera de sus participantes: quién sabía, quién podía decidir, quién ejerció influencia, quién tenía poder para detener y qué recibió finalmente el pueblo.
Y termino esta excavación con esta máxima ganada:
- La cabeza de un contrato no siempre aparece donde está la firma. La institución responderá por el servido cuando explique quién pudo conducir sus decisiones, incluso después de que haya retirado a todos los que podían ser reemplazados.
— Malvin El Poeta
El Universo del Centro



